Nunca

Algunos crímenes no buscan justicia. Solo cerrar heridas que nunca dejaron de sangrar.

La verdad no siempre libera. A veces, solo llega para arrastrarte con ella.

Sinópsis:

Un pasado mal cerrado.

Una cadena de muertes sin sentido aparente.

Y un inspector que ya no cree en redenciones.

Tras meses alejado del cuerpo por motivos de salud, el inspector Miquel Pruna se enfrenta al caso más oscuro —y personal— de su carrera: varios antiguos trabajadores de Roca, implicados en la histórica huelga de 1976, están apareciendo muertos. Lo que al principio parece una coincidencia, pronto revela una venganza trazada a fuego lento, con raíces en la traición, el silencio… y una historia que nadie quiso contar.

Mientras Pruna y su equipo recorren el mapa de una memoria enterrada —desde las fábricas en huelga en los albores de la democracia hasta los pueblos olvidados de Teruel—, la verdad emerge como una herida abierta. Entre secretos familiares, identidades ocultas y la música que siempre lo acompañó, el inspector descubrirá que no todos los fantasmas pertenecen a los muertos.

Nunca es el cierre conmovedor y brutal de la trilogía iniciada con Pactos y continuada con Rencores. Una novela negra que combina la tensión del thriller con la profundidad emocional de quien sabe que todo final guarda el eco de lo que no se dijo.

Porque hay historias que no terminan con justicia.

Solo con la última consecuencia.

GÉNERO: Novela Negra
EDITORIAL: Azur Grupo Editorial
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2025
ISBN: 979-13-87657-73-4
NÚMERO DE PÁGINAS: 368
FORMATO: 15 X 21 cm

Seis años con Pruna. Tres novelas. Y una despedida que ya conocía desde el principio.

Cuando empecé a escribir Nunca, en otoño de 2023, acababa de cerrar la etapa de Rencores y estaba inmerso en presentaciones, ferias y encuentros con lectores. Aunque llevaba tiempo con el guion completo de la trilogía, ponerme manos a la obra con esta última entrega supuso una carga emocional fuerte. No solo porque Nunca era el final de todo, sino porque sabía que iba a tener que enfrentarme al adiós definitivo de Miquel Pruna.

Desde el principio, tenía claro que la historia de Pruna no se cerraría con justicia, sino con consecuencias. Lo que no sabía era cuánto me costaría sostener las tres voces narrativas de la novela: la acción presente del inspector, los capítulos del pasado durante la huelga de Roca, y la mirada en segunda persona del asesino. Que todo encajara, que cada parte tuviera su propia fuerza sin entorpecer a las demás, fue el gran reto narrativo de esta novela.

Y, al mismo tiempo, lo más gratificante fue poder dar voz a los sentimientos de Pruna. Mostrar su evolución. Su fragilidad. Su forma única de mirar la vida cuando ya no creía en redenciones.

Escribir tres novelas seguidas de un mismo personaje ha sido una experiencia tan intensa como agotadora. Y lo digo sin rodeos: he acabado saturado. Si pudiera volver atrás, intercalaría otras historias entre cada entrega. Pero no me arrepiento. Aprendí mucho. Sobre todo, lo valioso que es conocer desde el inicio el camino que recorrerán tus personajes y el tono que quieres mantener hasta el final.

Entre las fases más enriquecedoras del proceso estuvo la documentación sobre la huelga de Roca en 1976. Esa parte histórica —real, silenciada, olvidada— fue el detonante de todo. Nunca no existiría sin esa memoria obrera y sin ese eco de las luchas colectivas que aún resuenan en los márgenes.

Ahora, con la trilogía cerrada, toca dejar respirar el universo Pruna. Aunque no descarto volver a él, quizá en relatos cortos ambientados en sus primeros años como policía. Pero antes llegará otra historia. Una novela sobre el exilio, los silencios de posguerra, y las heridas que aún no han cerrado del todo.

Gracias a quienes habéis acompañado este viaje.

Por leer. Por sentir.

Por no olvidar.

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