Nunca pensé que esta novela me iba a costar tanto… Pero tampoco nunca pensé que durante su escritura nos veríamos inmersos en una pandemia… Y las dos cosas acabaron sucediendo.

Comencé la novela a mediados del 2019 y, cuando estaba escrita casi la mitad, apareció el maldito virus y lo cambió todo: nuestras perspectivas, nuestras rutinas, nuestra vida…

Pensé que el confinamiento me serviría para acabar la novela, pero el encierro me trajo otras ideas, otras necesidades. Y fue entonces cuando di vida a Radio Coronavirus, un programa musical de más de dos horas que estuvo en antena 69 días consecutivos.

Tras el verano, volvió una cierta normalidad laboral, pero no volvieron las rutinas. La tensión, las clases con mascarilla… Volvía a casa mucho más fatigado que de costumbre. Pero, sobre todo, sentía que me costaba reemprender mis rutinas creativas. Era capaz de ponerme a realizar tareas mecanicas y repetitivas, pero era imposible ponerme a crear.

Así que la novela se dilataba en el tiempo y estuve prácticamente todo el 2020 sin tocarla. Cuando encontré las fuerzas para reemprender la historia del inspector Pruna, rehice todo lo que llevaba escrito y cambié la narración de primera a tercera persona. Y entonces sí. Durante la primera mitad del 2021, las páginas fueron recogiendo las angustias y las investigaciones de Miquel Pruna y su equipo.

Sinopsis

Los asesinos en serie proliferan en las novelas y en las películas. Pero en la realidad, lo más habitual es encontrarse con asesinos puntuales, personas normales que, en un momento de su vida y bajo determinadas circunstancias, son capaces de matar. Cualquiera puede convertirse en asesino. Otra cosa es planificar un crimen…

El inspector de los Mossos d’Esquadra Miquel Pruna recibe una llamada que le llevará a la investigación más especial de su carrera como policía. Su madre ha muerto en la residencia de ancianos donde estaba ingresada junto a los amigos de su cuadrilla. Una defunción en apariencia natural, que pronto destapará una serie de pactos que tienen a la muerte como compromiso ineludible.

Además, Pruna sentirá la necesidad de buscar respuestas al misterio que su madre le planteó poco antes de morir. Eso le llevará a escarbar en algo que odia: el pasado. Y tendrá que retroceder hasta las riadas de 1962 en Gavà para saber una verdad que, como pasa a menudo, duele en el alma.